TE QUIERO.
¿Es tan difícil decirlo? Sí.
Queremos muchas cosas. Nuestra independencia, libertad y sueños, pero que nos quieran. Que nos amen apasionadamente y nos adoren con locura. Queremos ser la debilidad de alguien y que eso sea nuestro orgullo. Quizá me equivoco al usar el plural, o tal vez no.
Hay una canción que me gusta mucho, por su ternura y sinceridad que se llama "La última noche del mundo" que habla entre otras cosas, de la luz que nos regala el amor y de la oscuridad en la que nos sumerge el odio. Dice lo siguiente:
"Amar no es un privilegio, es sólo habilidad, reír de todos los problemas, mientras quien odia tiembla".
¿Es más fácil odiar que amar? Confieso que me he pasado la mitad de mi vida odiando. Descubrir, ahora a mi edad un mundo que puede estar llena de luz y color es increíble. Pero me ha costado aceptar que esto es para mi, que puedo ser feliz sin sentir remordimientos por ello. Que lo merezco. Que puedo querer y ser querida. Porque ser amado, sin amar, carece de sentido y de música.
Cuando tenía veinte años quería enamorarme. Pero eso no es algo que se quiere. Me llevó más de una década encontrar el amor. Pero definitivamente valió la pena. Sé que leerás esto, así que lo digo: TE QUIERO.
Pero no pretendo centrarme en el amor romántico. Es mucho más fácil decir "Te quiero" a nuestra pareja. A gritos o en un susurro. Con la mirada o una caricia. Con un abrazo.
Pero, ¿es fácil decirle a nuestros padres lo mucho que les queremos? ¿a nuestros hermanos? ¿a nuestros abuelos? ¿a nuestros amigos?
En mi caso, siempre ha sido difícil.
Es curioso, que no sólo me pasa a mí. Quizá es de familia.
Sé que mi madre me quiere profundamente, pero últimamente soy yo la que le dice (hablando) cuánto la quiero. Hace muy poco me dijo: "Y yo también te quiero, hijita. No hace falta decirlo, lo sabes."
Sí, lo sé. Me lo ha demostrado una cantidad infinita de veces. Pero me gusta cuando me lo dice. Y me gusta decírselo, porque antes no lo hacía.
Con mi padre es aún todo más raro. Me cuesta decírselo, por su reacción. Normalmente se calla, no dice nada. Creo que no sabe cómo responder. Creo que creció pensando que quizá decirlo es signo de debilidad. Mi padre me adora, lo sé. Mi novio lo describe así: "Cuando tu padre te mira, se le ilumina la cara. Es feliz.". No necesito más.
Les quiero. Mucho. Y se los digo, porque hay que aprender a decirlo cuando nos sentimos incapaces.
Reconozco que a mi hermana no se lo digo. Ni ella a mí. Pero nos queremos y yo aún soy su niña pequeña.
Me gustaría volver a decírselo a mis abuelos, pero no están. Nunca más podré decirle cuánto les quiero, aún con absoluta dedicación. Mucho más de lo que algunas personas quizá imaginan. Quizá me hubiese gustado poder decirles cuánto les quería a todas horas, todos los días... pero así es la vida.
Por eso, cuando ahora tengo la duda de si decirlo o no... si lo siento, lo digo: TE QUIERO.


Te quiero <3
ResponderEliminar