Otra vez.
Siempre me pasa. No sé por qué.
No fue con mala intención, lo juro por todos los gatos del universo. Pero es que a veces meto la patita cuando menos falta hace...
Seguro que es culpa de la humana que llena el cuenco hasta arriba. O es que soy un poco torpe. Bueno, es que estaba un poco dormida... a decir verdad.
Y... ¡ZAZ! Toda el agua corriendo por el suelo de la cocina.
Avísame cuando se seque.
(Miau)
Tu gato.
PD: estoy debajo de la cama.
***
Queridos soñadores: a veces metemos la pata, y sabemos que con pedir disculpas no es suficiente. Yo esta vez intento con un regalo, esta pequeña historia que se me ha ocurrido.

